Armaste el catálogo en PDF, lo mandaste por WhatsApp a todos tus clientes y a la semana llegó la lista nueva del proveedor. Desde ese momento, el catálogo que tiene cada cliente en el celular está mal. Algunos te piden con precios viejos, otros preguntan si sigue vigente y vos volvés a abrir el archivo para corregirlo a mano.
El problema no es el PDF: es que el catálogo vive separado de la base de productos. Cada cambio hay que hacerlo dos veces, y la segunda casi siempre se posterga.
Un catálogo que se genera solo
La solución es que el PDF salga de la misma base que la tienda online. Cuando cambia un precio, una foto o el stock, el catálogo se vuelve a generar automáticamente. El cliente siempre descarga la versión del día.
- Por lista de precios: cada cliente puede ver el catálogo con su propia lista, mayorista, distribuidor o revendedor.
- Por categoría: un PDF de toda la línea de verano o solo de accesorios, para mandar lo que interesa.
- Con fotos y códigos: el formato que tus clientes ya conocen, pero sin armarlo a mano.
- Con un link fijo: mandás siempre el mismo enlace y el archivo detrás se actualiza solo.
Del catálogo al pedido
Un buen catálogo no termina en el PDF. Si el cliente puede tocar un producto y llegar a la tienda con su cuenta, el pedido entra armado, con sus precios y sus escalas por cantidad. El catálogo pasa de ser un folleto a ser la puerta de entrada a la venta.
Y la lista del proveedor
El último paso es que actualizar precios no lleve una tarde. Con Caia le pasás el Excel o el PDF del proveedor y actualiza los precios de la tienda; el catálogo se regenera solo con esos cambios.
Si querés ver cómo funciona con tus productos, mirá Clappbox Mayoristas o escribinos por WhatsApp.

